AGENTES DE S.H.I.E.L.D -TEMPORADA 3- THE PURPOSE IN THE MACHINE


THE PURPOSE IN THE MACHINE (6 DE OCTUBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Daisy (Chloe Bennet) -antes Skye- es el personaje que más ha cambiado en las tres temporadas de Agentes de S.HI.E.L.D. Creado en los cómics en 2004, con el nombre de Quake, formaba parte de los Secret Warriors, un grupo de agentes con superpoderes formado por Nick Fury (el de los tebeos, no Samuel L. Jackson). En este episodio, el doctor Andrew Garner (Blair Underwood) menciona a unos "guerreros secretos" refiriéndose a los inhumanos que Daisy intenta reclutar. Esta parece ser una subtrama que tendrá un largo recorrido en esta tercera temporada.


Alexander Braun (Spencer Treat Clark) parecía un niño rico hasta que el traidor Ward (Brett Dalton) menciona que su padre es nada menos que Wolfgang Von Strucker (Thomas Kretschman), visto en Capitán América: El Soldado de Invierno (Joe & Anthony Russo, 2014) y Vengadores: La era de Ultrón (Joss Whedon, 2015). El personaje, en los cómics, tiene un origen mucho más antiguo. Era un nazi de caricatura, creado en 1964 como enemigo de Nick Furia y sus Comandos Aulladores. Luego sería el líder de HYDRA. Su hijo podría ser un personaje interesante en esta serie. Veremos. Por ahora, Ward es el antagonista ideal porque consigue sacar lo peor de los héroes. Hunter (Nick Blood) nunca ha sido demasiado heroico, pero en este episodio convence a una semiretirada May (Ming-Na Wen) para llevar a cabo una venganza que al parecer solo se consumará con la muerte del exagente de S.H.I.E.L.D.


Una de las cosas que más me gusta de esta serie es su historia de amor. La verdad es que los guionistas no han desarrollado demasiado la relación entre Fitz (Iain De Caestecker) y Simmons (Elizabeth Henstridge), pero los pocos momentos en los que les han colocado juntos han sido muy potentes. Creo que los dos actores, además, tienen una química nada obvia. En este episodio, que Fitz esté dispuesto a viajar a otra dimensión para rescatar a Simmons es decididamente romántico. La trama sirve también para reencontrarnos con el asgardiano menos asgardiano que hay: parece imposible que Thor (Chris Hemsworth) y el profesor Elliot Randolph (Peter MacNicol) hayan nacido en la misma ciudad de fantasía. Por otro lado, el prólogo sobre el monolito en el siglo XIX es genial, casi tanto como la extraña máquina steam-punk que encuentran en el castillo y que sirve para activarlo.

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