AMERICAN HORROR STORY: HOTEL


American Horror Story: Hotel es la mejor temporada de la serie. La afirmación tiene sus riesgos: muchos se han quejado de la ausencia de Jessica Lange, del agotamiento de la fórmula y de la tendencia a acumular tramas y personajes. Donde otros ven defectos, yo veo ventajas. Brad Falchuk y Ryan Murphy -Nick/Tuck (2003) y Glee (2009)- han perfeccionado su idea del pastiche de películas de terror. El empeño en introducir nuevas historias en cada capítulo hace a la serie más entretenida que nunca. Y Lange ha sido sustituida dándole más peso a Sarah Paulson y un papel principal a Lady Gaga, ganadora de un Globo de Oro por su interpretación como la Condesa.


Una casa poseída, un manicomio, un aquellarre de brujas, un circo de fenómenos y ahora, un hotel encantado. Cada entrega de la serie se centra en un tema clásico del cine de terror y lo hace sin complejos, con una voluntad exploitation que hay que aplaudir. El hotel Cortez que sirve de escenario a la historia tiene alfombras parecidas al Overlook de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980) y una cantidad similar de fantasmas. Eso sin contar que un padre de familia, John Lowe (Wes Bentley), debe descubrir los misterios del hotel arriesgando su cordura. Lo mejor de esta serie es la increíble cantidad de referencias que acumula, empezando por el tono alucinado y ochentero del giallo italiano -de Dario Argento o Lucio Fulci- con misterioso asesino incluido.


La otra gran referencia es probablemente El ansia (Tony Scott, 1983), pero hay de todo. El blaxploitation protagonizado por Pam Grier. El travestismo de Ed Wood. Un asesino que recuerda al John Doe de Seven (David Fincher, 1995). Pero atención, porque también se pueden citar títulos como Nosferatu (F.W. Murnau, 1922), El pueblo de los malditos (Wolf Rilla, 1960), El monstruo está vivo (Larry Cohen, 1974), El fantasma del paraíso (Brian De Palma, 1974), The Toolbox Murders (Dennis Donnelly, 1978), Jóvenes ocultos (Joel Schumacher, 1987), Bitelchús (Tim Burton, 1988), The Adicction (Abel Ferrara, 1995), El club de la lucha (David Fincher, 1999), Zodiac (David Fincher, 2007), The Human Centipede (Tom Six, 2009) y hasta sale el moño de Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958). Esto sin contar los guiños a la propia serie, con algún personaje de Murder House (2011) y de Coven (2013) asomando la cara. Todo esto mezclado con referencias a la cultura pop y a la actualidad más petarda.


American Horror Story: Hotel tiene momentos terroríficos, pero también toneladas de humor (negro). Hay sangre, gore, sexo -perverso- drogas y grunge. Lady Gaga cumple en su papel, luciendo un vestido diferente en cada plano, pero es Sarah Paulson la que borda la interpretación extrema de una fantasma yonqui que parece inspirada en Courtney Love. Por si fuera poco, Denis O´Hare ofrece su mejor actuación en toda la serie como el travestido Liz Taylor. El escenario de la historia es un hotel, sí, pero el tema principal es la culpa por una paternidad irresponsable. En serio. Hay además vampiros -sin colmillos- y lo que parece ser la última palabra de Falchuk y Murphy sobre los asesinos en serie, tema presente en todas las entregas previas.


Hotel perfecciona la estrategia narrativa de las temporadas anteriores, que arrancaban de forma adictiva con mil ideas, para acabar desinflándose en los episodios finales. Y lo hace saltándose la regla no escrita de tener que desarrollar un conflicto principal hasta su desenlace. Los guionistas se libran de estas ataduras y proponen nuevas historias en cada capítulo, sin preocuparse por los aficionados a los finales cerrados, que son unos aburridos. Acumulando personajes e historias desprejuiciadamente, por el puro placer de narrar, esta temporada de AHS es un auténtico festín para los aficionados al cine de terror.