JUEGO DE TRONOS -TEMPORADA 6- THE RED WOMAN


THE RED WOMAN (24 DE ABRIL DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Siendo Juego de Tronos una de las series más esperadas cada temporada, resulta evidente que sus autores -David Benoiff y D.B Weiss- se pueden permitir ciertas libertades. Al menos a mí me sigue asombrando cómo se puede concebir el argumento de un primer episodio limitándose a plantear las tramas de la serie. Lo cierto es que hay demasiadas y todavía faltará alguna ¿hace falta meterlas todas?. Los guionistas presentan a (casi) todos los personajes y cada trama tiene una única secuencia en este capítulo. No hay prácticamente desarrollo argumental más allá de esto. Lo que obviamente ocasiona que algunas historias avancen muy lentamente, a ritmo de culebrón. Además, cada trama se va presentando sin ningún orden aparente, casi sin conexión. Esta primera entrega de la sexta temporada no tiene ninguna ambición de unidad temática o emocional. Así, vemos primero lo más morboso, lo ocurrido tras la muerte de Jon Snow (Kit Harington) y las consecuencias en la Guardia de la Noche: la vida de Davos Seaworth (Liam Cunningham) peligra por apoyar al fallecido. Su gran aliada, la enigmática Melisandre (Carice Van Houten), la mujer roja del título. Por otro lado, vemos a Sansa Stark (Sophie Turner) escapando con Theon Greyjoy (Alfie Allen) en el momento más dinámico del capítulo. Sobreviven gracias a la aparición salvadora de Brienne of Tarth (Gwendolin Christie) y su escudero Podrick Payne (Daniel Portman). También vemos a Ramsay Bolton (Iwan Rheon) lamentando la muerte de su amante Myranda (Charlotte Hope) y maquinando su futura lucha por el poder con su padre Roose Bolton (Michael McElhatton). Mientras tanto en Desembarco del Rey, los gorriones mantienen el poder: Margaery Tyrell (Natalie Dorman) sigue prisionera y es amenazada por el Gorrión Supremo (Jonathan Pryce). Cersei (Lena Headey) goza de más libertad, pero le toca llorar la muerte de su hija, Myrcella, a la llegada de Jaime (Nikolaj Coster-Waldau). Este vuelve de Dorne, donde su príncipe, Doran Martell (Alexander Siddig) es brutalmente asesinado -también lo es su hijo- por las serpientes de arena, lideradas por Ellaria Sand (Indira Varma). En cuanto a Arya Stark (Maisie Williams) esta ha perdido la vista y se dedica a la mendicidad. Tras esto la vemos recibir más palos de Waif (Faye Marsay), en lo que sigue la línea de la temporada anterior. Vamos, que el aprendizaje de Arya no es que avance mucho.


En cuanto a Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) tenemos una suerte de retroceso, ya que vuelve a ser capturada por los dothrakis. ¿Qué aporta eso? Antes hemos visto a Tyrion Lannister (Peter Dinklage) y a Lord Varys (Conleth Hill) paseándose por la ciudad de Meereen en la que el descontento popular y de la nobleza esclavista siguen amenazando a la reina. De hecho, acaban quemando toda la flota naval. Entretanto, un enamorado Jorah Mormont (Iain Glenn) y un sobrado Daario Naharis (Michiel Huisman) buscan a su reina y descubren que se la han llevado los jinetes. Como veis, cada trama apenas se presenta, recordándonos lo ocurrido en la temporada anterior y estableciendo un nuevo punto de partida. Pero poco más. La única trama que se repite, que no consta de una única secuencia, es la que abre el episodio. Volvemos al Castillo Negro para ver que el asesino Alliser Thorne (Owen Teale) ofrece un trato a Davos para que salve la vida. La entrega se cierra con una muy inquietante escena en la que la hermosa bruja Melisandre se convierte en una anciana decrépita.

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