MARVEL FASE 2: LOS VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN (JOSS WHEDON, 2015)


La imagen más importante de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) era un plano secuencia -en medio de la batalla contra los chitauri en Nueva York- que resumía el espíritu de la película al integrar a todos los héroes -cada uno había protagonizado su propio film- en la lucha contra una amenaza demasiado grande para ser combatida individualmente. Para ver ESO habíamos pagado la entrada del cine. Los Vengadores: La era de Ultrón repite la proeza -técnica- de aquel plano nada más empezar. Es una declaración de intenciones. Ahora las apuestas son más altas. Y el director y guionista, Joss Whedon, cumple con las expectativas.



Es digno de elogio cómo Whedon consigue contarnos una historia -sencilla- que incluye a todos los personajes de la primera entrega y a los que se suman tres más. El villano, Ultrón (James Spader), aunque de menor carisma que Loki (Tom Hiddleston), tiene entidad más que suficiente para ser la amenaza a la que deben enfrentarse los héroes. El guión de Whedon se esmera en anclar emocionalmente a los personajes para que nos importen. Todos tienen su momento: los primeros roces entre Steve Rogers (Chris Evans) y Tony Stark (Robert Downey Jr.) -que llevarán a Capitán América: Civil War (2016)- el tormentoso romance -la idea de calmar al gigante verde cantándole una nana es estupenda- entre la Viuda Negra (Scarlett Johansson) y Bruce Banner/Hulk (Mark Ruffalo); la nobleza de un dios como Thor (Chris Hemsworth); el cariño y la lealtad entre los hermanos Maximoff; el descubrimiento de la familia de Ojo de Halcón (Jeremy Renner); el nacimiento de la Visión (Paul Bettany) un personaje que Whedon consigue definir en una sola acción: cuando el androide levanta el martillo de Thor. Esta escena resume la mayor virtud del director: conjugar el sentido épico de los superheróico con un tono realista y humano a lo que se añade un sentido del humor muy lúdico. La suma perfecta.


Todavía le queda tiempo a Whedon para acordarse de Nick Fury (Samuel L. Jackson), de Maria Hill (Cobie Smulders), de War Machine (Don Cheadle) e incluso del Halcón (Anthony Mackie). De alguna manera hay sitio para todos. Ayuda también que en esta "fase dos" de las películas Marvel cada film sea un poco más independiente, menos comprometido con lo que vendrá luego. Y aunque los personajes están bien desarrollados -el segundo acto dedica muchos minutos a sus conflictos personales- La era de Ultrón tiene acción suficiente: el dinámico asalto al castillo de Strucker (Thomas Kretschmann), la espectacular y muy bruta lucha entre Hulk y la armadura Hulkbuster de Iron Man; la épica batalla final contra los robots de Ultrón.


Los Vengadores: La era de Ultrón es más sombría que la entrega anterior -esto parece una norma fija en las segundas partes desde El Imperio Contraataca (Irvin Kershner, 1980)- pero, como ya he dicho, el humor está muy presente durante toda la historia. Al final, en el clímax, se repite el plano secuencia que reúne a los héroes más poderosos de la Tierra en una sola acción, lo que demuestra que Whedon entiende mejor que nadie cómo hacer una película de superhéroes.


Sobre la historia en sí, ésta confirma que la piedra angular del proyecto cinematográfico de Marvel es Iron Man. El carisma de Robert Downey Jr. ha sido el factor más importante en el éxito de estas películas. Pero además, desde el punto de vista argumental, Tony Stark es el centro de todo. En casi todas las películas en las que aparece el personaje se repite la misma situación: Stark crea a sus propios enemigos. Además, los conflictos de Tony siempre están relacionados con una relación padre-hijo. Veamos. En Iron Man (Jon Favreau, 2008) Stark se enfrenta a su tutor, Obadiah Stane (Jeff Bridges) que utiliza su propia tecnología -creando el Iron Monger- contra él. En Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010), el hijo de un científico despreciado por su padre (Mickey Rourke), vuelve para vengarse del héroe. Además, el Gobierno utiliza la tecnología de Stark para crear a War Machine (Don Cheadle). En Iron Man 3 (Shane Black), el villano Aldrich Killian (Guy Pearce) intenta vengarse de una afrenta del pasado que le hizo Stark y también utiliza una de sus armaduras contra él, Iron Patriot. Tony establece también una curiosa relación paternal con un niño, Harley (Ty Simpkins), que en algunos momento parece más maduro que el propio héroe. Ahora, en La era de Ultrón, el intento -frankensteiniano- de Tony de crear una inteligencia artificial para proteger al mundo le sale rana. Pero no solo eso: Ultrón, en cierta manera, es su hijo. Por último, los hermanos Maximoff odian a Stark porque su familia pereció por el uso -indebido- de sus armas de guerra. Paternidad y culpa. Una curiosidad: en los cómics originales, el creador de Ultrón no es Tony Stark, sino Hank Pym, un personaje interpretado por Michael Douglas en la última película de la fase dos de Marvel: Ant-Man (Peyton Reed, 2015).


Sobre los personajes, esta segunda entrega de Los Vengadores refleja la evolución del grupo en los cómics. Comenzaron siendo un "club" de superhéroes en 1963, la reunión de los más importantes de Marvel, excluyendo a Spiderman. Pero pronto Hulk, Thor y Iron Man fueron sustituidos por personajes secundarios que acabarían dándole una personalidad propia al grupo. Creado en 1964 en los cómics, Ojo de Halcón (Jeremy Renner) fue primero un enemigo de Iron Man. Los hermanos Maximoff, Mercurio (Aaron Taylor "Kick-Ass" Johnson) y la Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen) -creados en 1964- eran miembros de la Hermandad de Mutantes Diabólicos, enemigos de los X-Men, e hijos  de Magneto, de ahí la aparición del "otro" Mercurio (Evan Peters) en X-Men: Días del Futuro Pasado (Bryan Singer, 2014). Con estos exvillanos, el Capitán América formó un controvertido grupo de Vengadores, una segunda generación que se refleja al final de esta película.



El otro personaje capital en los Vengadores es la Visión (Paul Bettany), efectivamente "hijo" de Ultrón. Su origen en los cómics es bastante complicado, pero recomiendo la historia en la que es presentado, The Avengers #57 (1968), con guión de Roy Thomas y dibujos del gran John Buscema. La versión cinematográfica del androide recibe el "alma" de Jarvis, una inteligencia artificial que sirve de mayordomo a Tony Stark y que fue bautizada con ese nombre en recuerdo del auténtico Edward Jarvis (James D´Arcy), que sirvió al padre de Tony, Howard Stark (Dominic Cooper). Todo esto se cuenta en la serie Agent CarterEn un momento importante de la película, la Visión rescata a la Bruja Escarlata. La coge en brazos y sus miradas se cruzan, un guiño a su relación en los tebeos, donde han llegado a ser marido y mujer. En serio. 


Por último, decir que Los Vengadores: La era de Ultrón prepara el terreno para Los Vengadores: La Guerra del Infinito. En esta película nos confirman que la lanza de Loki en Los Vengadores contenía una de las Gemas del Infinito, ahora alojada en la frente de la Visión. Es la cuarta gema, tras el orbe de Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014); el teseracto de Capitán América: El primer vengador (Joe Johnston, 2011) y el éter de Thor: El mundo Oscuro (Alan Taylor, 2013). En el guantelete de Thanos (Josh Brolin) que vemos al final, queda espacio para dos más ¿Dónde están?