FEAR THE WALKING DEAD -TEMPORADA 2- MONSTER


MONSTER (10 DE ABRIL DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Las diferencias entre The Walking Dead y su spin-off, Fear The Walking Dead son varias y muy obvias. La primera puede parecer una bobada: una menor cantidad de zombies, debido a que el Apocalipsis se encontraba en sus primeros estadios en esta precuela. Esto devuelve al muerto viviente su carácter de monstruo individual: el director George A. Romero había optado desde la seminal La noche de los muertos vivientes (1968) por el terror de una multitud de cadáveres andantes como metáfora de la pérdida de la identidad y del ciudadano masificado (y consumista). La otra diferencia es que los protagonistas de FTWD son personas normales -profesores, barberos, estudiantes- antes que héroes de acción como en TWD, en el que tenemos policías o personajes diestros en el uso de ballestas y catanas. Esta serie se centra más en los conflictos humanos, en profundizar en los personajes y enfrentarles a una situación tan extraordinaria como el fin del mundo. El principal conflicto es, por tanto, cómo reaccionan moralmente cuando la supervivencia personal está en juego. En la temporada anterior, Travis (Cliff Curtis) había luchado por mantenerse fiel a sus principios civilizados, pero las circunstancias le obligaron a volverse cada vez más egoísta, violento y despiadado. En este primer episodio de la segunda temporada, comprobamos que efectivamente Travis ha dejado de ser un "buen hombre" tras matar a su exmujer, Liza (Elizabeth Rodríguez) -The Good Man es el título del final de la entrega anterior- y ahora apoya la decisión de Strand (Colman Domingo) -dueño del barco que les ha salvado- de no rescatar a un grupo de supervivientes. Por el contrario, la mujer de Travis, Madison (Kim Dickens), adopta ahora el rol opuesto: ella cree que deberían ayudar a todo el que lo necesite. Esto no deja de ser contradictorio e incoherente con la trayectoria del personaje en capítulos anteriores. Madison se había mostrado siempre mucho más dispuesta a hacer lo necesario para sobrevivir: estuvo a punto de apretar el gatillo contra Liza y nunca ha dudado en dejar atrás a vecinos y conocidos.


La idea de escapar de los zombies en un barco, el Abigaíl, es buena -aunque ya se apuntara al final de Amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004)- pero creo que no se explora de forma satisfactoria en este primer episodio, en el que la historia progresa sin rumbo claro. El nuevo entorno marino, la verdad, no aporta demasiado. El encuentro fortuito con los zombies bajo el agua -seguramente un guiño al cine zombie italiano de Lucio Fulci- se utiliza -una vez más- de forma chapucera para generar la tensión que no se había logrado crear con la interacción dramática entre los personajes. Mal. Además, se utiliza de nuevo la idea -ya gastada- que hemos visto en TWD: el verdadero miedo proviene de los vivos, de otros grupos con intenciones hostiles. El gesto humano de Alicia (Alycia Debnam-Carey) al ponerse en contacto con otros supervivientes y ofrecerles ayuda, es "castigado" cuando estos se convierten en una posible amenaza. Durante la primera temporada de la serie estos gestos de bondad y solidaridad también llevaron a desenlaces fatídicos.

CAPÍTULO ANTERIOR: THE GOOD MAN