JUEGO DE TRONOS -TEMPORADA 5- HIGH SPARROW


HIGH SPARROW (26 DE ABRIL DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Los tres primeros capítulos de esta temporada de Juego de Tronos han sufrido el peso de la gran cantidad de personajes y tramas que tiene la serie. Es difícil hacer progresar la historia y creo inevitable que algunos espectadores acaben perdiéndose en la maraña de nombres, apellidos y tierras extrañas. Debe ser un reto para los guionistas -David Benioff y D.B. Weiss- encontrar la forma de contar una historia en cada episodio que se pueda seguir y que además resulte emocionante.


En High Sparrow resulta evidente que para facilitarnos las cosas los escritores utilizan estrategias narrativas muy interesantes. La elección de temas de fondo que sean comunes a todas las tramas puede ayudar a que, aunque no seamos conscientes de cada detalle y cada nombre, tengamos una reacción emocional a la historia. En Juego de Tronos está claro que nos hablan de la ambición y del poder: digamos que ese es el motivo general de toda la serie. Pero en este capítulo específico nos encontramos con un sentimiento común en todos los personajes: el de la venganza. Ese es el leitmotiv que nos va a llevar de un personaje a otro. Además, los guionistas hacen que cada subtrama de este episodio esté protagonizada por una pareja de personajes que establecen entre ellos una relación de mentor y aprendiz. Por último, aunque todos en Juego de Tronos tienen ambiciones, se diferencian por sus métodos para alcanzar el poder. Básicamente se matan o se casan. Veamos.


La historia comienza con Arya Stark (Maisie Williams), que se muestra impaciente por aprender de Jaqen H´ghar (Tom Wlaschiha) para poder vengarse ¿De quién? Pues tiene una lista con varios nombres, pero uno de ellos es Cersei Lannister (Lena Heady), que protagoniza la secuencia que sigue a continuación. 


Cersei se enfrenta a los vítores del pueblo a la nueva reina, Margaery Tyrell (Natalie Dormer), ascendida al trono mediante su matrimonio con el hijo de ésta, Tommen Baratheon (Dean-Charles Chapman). Margaery, más madura, parece dispuesta a moldear a su joven e inexperto rey. Su arma para controlarle, sin duda, es el sexo. Curiosamente, la nueva reina es un reflejo -más joven- de la ambiciosa y calculadora Cersei. Ella descubre que no tiene nada que enseñarle a Margaery y por ello se siente desplazada, como demuestran las risas de las damas que resuenan en su cabeza.


Los principales enemigos de los Lannister son los Bolton, que se han hecho con el poder en el norte. En la siguiente secuencia vemos al sádico Ramsay (Iwan Rheon) recibiendo una lección de Roose (Michael McElhatton). Éste le enseña que la mejor forma de mantener el poder no es despellejando a la gente... sino casándose ¿Con quién? Pues con Sansa Stark (Sophie Turner), que querría vengarse de los Bolton por matar a su hermano Robb Stark (Richard Madden). Pero Sansa debe escuchar primero a su mentor, el cínico Meñique (Aidan Gillen), que le asegura que no hay justicia en el mundo y que la mejor forma de vengarse es ¿adivináis? casándose.


El diálogo entre los anteriores es vigilado por Brienne (Gwendoline Christie) y su escudero Podrick (Daniel Portman). Ambos establecen también una relación de aprendizaje: ella se ofrece para entrenarle como caballero. En la conversación -hay mucho diálogo en esta serie- Brienne confiesa que, siendo mujer, ha tenido que dedicarse a las armas porque nadie quería casarse con ella. Recuerda también a su propio mentor, Renly Baratheon (Gethin Anthony) y manifiesta su deseo de vengarse de su asesino -intelectual- Stannis Baratheon (Stephen Dillane).


En el Castillo Negro, Stannis le ofrece al nuevo Lord Comandante, Jon Nieve (Kit Harington), la posibilidad de vengarse de los Bolton. Jon se niega, pero Davos Seaworth (Liam Cunningham) le aconseja al joven que sea agresivo con sus enemigos. Como veis, se repite una y otra vez la misma situación: un personaje con más experiencia aconseja a otro más joven. De hecho, en esta misma escena, Jon Nieve presenta a Olly (Brennock O´Connor) un niño aprendiz que podría llegar a ser Lord Comandante.


El tema del aprendizaje continúa presente cuando volvemos a Braavos. Allí Arya recibe lecciones de Waif (Faye Marsay). El vínculo con la escena anterior es que la niña debe desprenderse de todas sus posesiones, incluyendo la más preciada para ella, la espada -Aguja- que le regaló Jon Nieve. 


En la siguiente escena, volvemos a Invernalia para descubrir que Samsa y Ramsay han aprendido cada uno su lección: aceptan casarse. Pero la enseñanza más importante de este episodio la recibió Jon Snow en el primer capítulo de la primera temporada de la serie. En Winter is Coming (2011), Ned Stark (Sean Bean) decapita a un salvaje para mostrarle a sus hijos cómo debe comportarse un rey que quiere ganarse el respeto de sus hombres. Ahora Jon Nieve repite el gesto, ejecutando a Janos Slynt (Dominic Carter) por desafiarle como Lord Comandante de la Guardia de la Noche. Stannis contempla la escena y aprueba en silencio.


Hasta aquí hemos completado un ciclo de personajes que quieren vengarse, casarse, y que aprenden -para bien o para mal- unos de otros. La siguiente escena es diferente, pero curiosamente responde al título del episodio, High SparrowGorrión Supremo. Este nuevo personaje, interpretado nada menos que por Jonathan Pryce, parece destinado a establecer también una relación de guía espiritual con Cersei, a la que habíamos visto muy desorientada hasta ahora. El Gorrión Supremo es el líder de una orden religiosa a la que pertenece el primo de Cersei, Lancel Lannister (Eugene Simon). La secuencia mantiene la noción de castigo de la ejecución que acabamos de ver: aquí el reprendido por inmoral es el Septón Supremo (Paul Bentley), pillado en el prostíbulo de Meñique en una escena que aporta la ración de pechos que debe tener siempre Juego de Tronos para parecer adulta. La secuencia culmina con un misterio, la extraña ¿resurrección? en la mesa de operaciones del científico Qyburn (Anton Lesser). Pero lo importante es que Cersei envía un mensaje a Meñique sin saber que éste ya la ha traicionado. La conversación entre Petyr y Roose Bolton que tiene lugar justo después, solo tiene el cometido de resumir todo lo que ha pasado: hacen repaso de las alianzas, traiciones y estrategias de casi todos los personajes de la serie. 


Por último, tenemos una secuencia -por fin- protagonizada por Tyrion Lannister (Peter Dinklage). El personaje parece negar todos los temas que acabamos de ver en este episodio. Tyrion no acepta los consejos de su mentor, Lord Varys (Conleth Hill), no quiere bodas sino prostitutas y tampoco necesita vengarse, por lo que no tiene prisa en buscar a Daenerys (Emilia Clarke). La secuencia presenta a un nuevo personaje -¡Otro!- la sacerdotisa roja (Rila Fukushima) y desvela que la muerte de Shae (Sibel Kekili) puede haber cambiado al enano. Tyrion ha perdido el deseo por los placeres más mundanos, una debilidad que le deja a merced de un despechado Jorah Mormont (Iain Glen), que le secuestra para reivindicarse con su reina. Parece que Tyrion tendrá que ver a Daenerys (Emilia Clarke) mucho antes de lo que pensaba.

CAPÍTULO ANTERIOR: THE HOUSE OF BLACK AND WHITE