JUEGO DE TRONOS -TEMPORADA 5- THE WARS TO COME


THE WARS TO COME (12 DE ABRIL DE 2015) -AVISO SPOILERS-

El flahback sobre la infancia de Cersei Lannister que da inicio a la quinta temporada de Juego de Tronos resume mis sentimientos acerca de la serie basada en la obra de George R.R. Martin.  Siendo una niña, Cersei acude a una bruja para que le augure su futuro, confirmando que el personaje interpretado por Lena Heady es una versión incestuosa de Lady Machbeth. La adivina vaticina que Cersei será reina, pero que tras ella vendrán otras más jóvenes. El presagio puede parecer pesimista, pero, si lo pensáis bien, es simplemente lógico. Sería absurdo esperar que Cersei reine por siempre. Esa perspectiva histórica convierte a Juego de Tronos en una historia-río que quita peso a su desenlace. No importa que un personaje se haga con el poder: será derrocado tarde o temprano. Poco interés podemos tener entonces por el final de la serie ¿o no?


En todo caso, esta escena retrospectiva da entender que el leitmotiv de este episodio es el porvenir. Tras la muerte de Tywin Lannister (Charles Dance) ¿Cuál es el destino de Cersei y Jaime (Nikolaj Coster-Waldau)? Paralelamente, Tyrion (Peter Dinklage) se muestra negativo, casi nihilista, ante las peticiones de Lord Varys (Conleth Hill) de actuar para salvar su reino. El plan del eunuco es aliarse con Daenerys (Emilia Clarke) que tiene serios problemas para mantener el poder en los reinos cuyos esclavos ha ido liberando: su incapacidad para controlar a sus dragones es una metáfora de su principal conflicto. Por último, Jon Nieve (Kit Harington) entrena a los jóvenes para preparar las filas de la Guardia de la Noche para la guerra. Estas son las tramas principales de un episodio titulado Las guerras por venir. Y yo me pregunto ¿no es este el estado permanente de los diferentes reinos de Juego de Tronos desde la primera temporada?


A raíz de este tronco principal -y robusto- se extienden ramas mucho más frágiles protagonizadas por personajes de menor interés que aparecen en escenas breves que solo parecen servir para recordarnos su existencia. Es el caso de Petyr (Aidan Gillen) y Sansa (Sophie Turner); de Margaery Tyrell (Natalie Dormer) y su hermano (Finn Jones); o de Brienne (Gwendoline Christie) y su escudero Podric (Daniel Portman). Estas pequeñas historias no progresan realmente, pero, probablemente tendrán un desarrollo posterior. Paciencia. Por si fueran pocos, reaparece un personaje menor, el primo de Cersei (Eugene Simon). Veremos.


Siempre he pensado que los muchos personajes y subtramas que conviven en cada capítulo de Juego de Tronos acaban luchando a codazos por tener alguna relevancia dramática. Lo más usual es que las historias avancen poco y que acaben perdiendo intensidad. Pero, eso sí, cada entrega suele tener una escena más desarrollada con una progresión emocional más trabajada. Como la intensa escena en la que condenan a ser quemado vivo al líder del Pueblo Libre, Mance Rayder (Ciarán Hinds), tras negarse a hincar la rodilla ante Stanis Baratheon (Stephen Dillane). La escena, dura y emocionante, está situada justo al final del episodio. Quizás por ello volveremos por más.