SUPERGIRL -TEMPORADA 1- FALLING


FALLING (14 DE MARZO DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Supergirl es sumamente fiel al canon de Superman. Ambos son personajes que representan lo bueno y lo recto. Así lo expresa Cat Grant (Calista Flockhart) en un programa de televisión al que asiste como invitada. También queda claro tras un par de secuencias con sabor a Christopher Reeve: Supergirl (Melissa Benoist) protege a una niña de otras chicas abusadoras; no se lanza a los brazos de James Olsen (Mehcad Brooks) cuando se entera de que ha roto con Lucy Lane (Jenna Dewan Tatum) sino que se siente culpable; y salva la vida de unos bomberos. Justo después, Kara se ve expuesta a un trozo de kryptonita roja. ¿Roja? ¿No era verde?. En la época clásica de los cómics de Superman, los conceptos se expandían sin límite. Empezando por el propio héroe, que tuvo más de un spin-off: Superboy, Supergirl, Krypto el superperro, además de que Lois Lane y Jimmy Olsen llegaron a protagonizar sus propias series. Lo mismo ocurría con la kryptonita. Ya conocíamos la verde, pero también había de otros colores: azul, amarilla, blanca y por supuesto, roja, como la que aparece en este episodio de Supergirl. Cada kryptonita tiene un efecto diferente: la verde debilita, la azul afecta solo a Bizarro, la blanca afecta a las plantas ¿? La que nos ocupa, la roja, tenía efectos impredecibles. Aquí, convierte a Kara (Melissa Benoist) en lo contrario de su naturaleza -leo que en la serie Smallville eliminaba las inhibiciones- como si fuera la fórmula que convierte al doctor Jekyll en Mr. Hyde. No olvidemos que en Superman III (Richard Lester, 1983) el héroe acababa convertido también en malvado al exponerse a una kryptonita sintética, aunque verde. Aquí, Maxwell Lord (Peter Facinelli) es el responsable de crear la kryptonita capaz de sacar lo peor de Kara.



Las buenas acciones que vemos al principio del episodio son reemplazadas por auténticas maldades. Supergirl deja escapar a un peligroso khund (Gary Casper), violenta raza extraterrestre aparecida por primera vez en un cómic en 1966, como enemigos de la Legión de Superhéroes. Luego Kara consigue que despidan a Siobhan Smythe (Italia Ricci) -futura Silver Banshee- por enviar el vídeo del khund a Perry White del Daily Planet, que no es otro que el jefe de Clark Kent. Enseguida, Kara intenta ligarse a James Olsen en una discoteca llamada Club Apokolips -nombre del siniestro planeta hogar del malvado Darkseid, que sonaba como el gran enemigo oculto de Batman v Superman (2016)-. Por último, Kara se enfrenta a Cat Grant, que le reprocha su nueva actitud y le echa en cara su responsabilidad como símbolo de todo lo bueno. Ante todo esto, Kara se rebela y sus argumentos son muy interesantes -¿No tiene derecho ella a tener un lado oscuro?- e incluso metalingüisticos -¿Es Superman/Supergirl un personaje bidimensional por ser demasiado bueno?-. Si queréis saber qué pasaría si Superman se cansa de ser bondadoso, os recomiendo el cómic Irredeemable, de Mark Waid, publicado por Boom! Studios en 2009. Tras esta discusión, Kara lanza a Cat Grant por la ventana del rascacielos para luego salvarla y demostrarle así que el verdadero poder es el de decidir quién muere y quién vive. Esto convierte a Supergirl en algo similar a un dios y nos lleva -otra vez- a la interrogante de Watchmen (1986): ¿Quién vigila a los vigilantes? Que también es probablemente el conflicto que lleva a Batman (Ben Affleck) a enfrentarse a Superman (Henry Cavill) en la película de Zack Snyder. La interrogante no deja de ser aterradora. Superman o Supergirl son superpoderosos, por lo que la gente normal depende completamente de su bondad. Es por eso que Superman debe ser absolutamente bueno, porque es absolutamente poderoso. 


Todo esto hace que los personajes que vimos al principio pierdan la fe en Supergirl: la niña, los bomberos y Cat Grant. Un cambio de uniforme -a azul oscuro- hace visible la transformación de la heroína en malvada. La escena en el bar con los cacahuetes es un homenaje a la mencionada Superman III. El clímax, la pelea con el marciano J'onn J'onzz (David Harewood) es espectacular. Quizás la historia habría dado para más -una Supergirl envilecida tiene recorrido- pero donde el argumento brilla es en el relato de las consecuencias de las acciones de la protagonista bajo los efectos de la kryptonita roja. Melissa Benoist demuestra sus dotes interpretativas al expresar la culpa que siente tras el daño que ha hecho a sus seres queridos. Además, lo ocurrido tiene consecuencias dramáticas importantes: la revelación pública de la verdadera identidad de Hank Henshaw. 

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