AMERICAN HORROR STORY: HOTEL -ROOM SERVICE


ROOM SERVICE (4 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Amigos, estoy disfrutando mucho con esta quinta temporada de AHS. La fórmula creada por Ryan Murphy y Brad Falchuk -los mismos de Glee ¿Y qué?- está alcanzando la perfección en su mezcla de gore, humor y referencias a la cultura popular y al cine de terror. Ingredientes que no impiden que los guionistas construyan sobre un tema -de fondo- que me parece muy original: el sentimiento de culpa de un padre. Los que tienen niños entenderán a lo que me refiero: todos hemos sentido alguna vez el peso de nuestras decisiones sobre la salud, la educación, la vida de nuestros hijos. Y eso sí que da miedo.


La señora Ellison -la ex Twin Peaks, Mädchen Amick- decidió estúpidamente no vacunar a su hijo, Max (Anton Starkman), contra el sarampión, poniendo en peligro su vida. Su pediatra, Alex Lowe (Chloë Sevigny), perdió a su hijo, Holden (Lennon Henry), que fue convertido en vampiro por la Condesa (Lady Gaga) cuya misión es, precisamente, "salvar" a los niños de los padres irresponsables. Alex, para reunirse de nuevo con su hijo, aceptó convertirse en vampira y ahora utiliza ese poder para salvar a Max. Esto da pie a una subtrama que es una auténtica pasada y que comienza cuando Max, convertido en un niño vampiro disfrazado de pirata (todavía estamos en Halloween) -en una referencia, creo, al episodio Kick the can dirigido por Steven Spielberg de En los límites de la realidad (1983)- mata a sus padres. Max acude luego al instituto, besa a una chica y la contagia de una especie de sarampión vampírico que acaba convirtiendo a todos los niños de su clase en asesinos chupasangre de cualquier adulto que se les cruce en su camino. Si recordamos las múltiples masacres estudiantiles ocurridas en suelo estadounidense -por ejemplo, la de Columbine (1999)- no podemos más que sentir asombro por el atrevido humor negro de los creadores de la serie. Apuntemos también que en la primera temporada -American Horror Story: Murder House- ya había una referencia similar en el personaje de Tate (Evan Peters). Todo esto se cierra, además, con una imagen macabra y tierna a partes iguales, en la que Alex se mete en un ataúd de cristal con su hijo Holden.


Paralelamente, el personaje de Iris (Kathy Bates) es también una madre irresponsable. Su hijo, Donovan (Matt Bomer), cayó en la adicción a las drogas y fue "salvado" por la Condesa. Agobiada por la culpa, Iris decidió suicidarse, pero fue salvada por su hijo, que también la convirtió al vampirismo. Iris está ahora aprendiendo a ser una no-muerta y busca consejo en Liz Taylor (Denis O´Hare), cuyo pasado se desvela aquí. Básicamente es un travestido -en la línea de Ed Wood (1924-1978)- cuya hada madrina es la Condesa. En el clímax, Liz se reivindica ante sus machistas compañeros de trabajo gritando "No soy gay". La temática homosexual es recurrente en la series de Murphy y Falchuk. Volviendo a Iris, su historia es un bautismo de sangre en la que acaba cobrándose sus primeras víctimas: dos influencers -uno de ellos interpretado por el ex Glee Darren Criss- absolutamente insoportables. Ambos se ganan a pulso que Iris acabe con ellos. Y un apunte más. Descubrimos que el detective John Lowe (Wes Bentley) sufre lagunas de memoria desde que perdió a su hijo Holden, lo que afianza la teoría de que él podría ser el asesino de los Diez Mandamientos.

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