FARGO -TEMPORADA 2- THE MYTH OF SISYPHUS


THE MYTH OF SISYPHUS (26 DE OCTUBRE DE 2015)

Permitidme un poco de autobombo. En la estupenda primera temporada de Fargo propuse una lectura de la serie que se valía de la obra El mito de Sísifo de Albert Camus (pueden leerla aquí). Que este tercer capítulo de la segunda temporada se titule justamente así, me hace pensar que mi análisis no estaba del todo desencaminado.


En la mencionada obra, el filósofo argelino plantea que la existencia es absurda debido a la inevitabilidad de la muerte y a la imposibilidad de creer en la trascendencia del alma. Básicamente, si no creemos en el cielo ni en el infierno ¿Qué importa lo que hagamos durante nuestras vidas? Y si la vida no tiene sentido ¿Por qué no suicidarnos? Para ilustrar esta idea, Camus utiliza el mito griego de Sísifo, condenado en el Hades a empujar una pesada roca cuesta arriba por una colina... solo para verla caer por el otro lado, en una tortura que se repite una y otra vez. El esfuerzo inútil. El reto que se propone Camus es encontrar un motivo para vivir a pesar del absurdo de la existencia humana. Y llega a la conclusión de que la idea de la muerte puede ser liberadora. Para Camus, darse cuenta de esto es como un "despertar" que cambia para siempre a la persona y le convierte en alguien diferente, mientras la mayoría sigue viviendo como si no existiera la parca. Partiendo de esta idea, pensé que los personajes de la primera temporada de Fargo se podían dividir en "despiertos" y "dormidos". Entre los primeros encontramos al asesino a sueldo Lorne Malvo (Billy Bob Thorton) y su "no hay reglas" que influye decisivamente en otros -"despertándoles"- como Lester Nygaard (Martin Freeman) o Molly Solverson (Allison Tolman). El resto de personajes, especialmente el incompetente jefe de policía Bill Oswalt (Bob Odenkirk), seguían "dormidos", ajenos al absurdo de la vida. Son los idiotas del mundo, borregos que acaban siendo presa fácil de lobos como Malvo.


No sé si Noah Hawley ha leído El mito de Sísifo de Camus, pero está claro que ha decidido -o aceptado- titular así este capítulo. Y eso quiere decir algo. Uno de los personajes "despiertos" de la primera temporada era Lou Solverson (Keith Carradine), cuyo pasado nos cuentan ahora, encarnado por Patrick Wilson. Lou es ahora el protagonista absoluto y no es descabellado pensar que resolver los crímenes a los que se enfrenta es una labor tan dura como empujar una pesada roca colina arriba. Pero además, podríamos argumentar que la investigación de Lou carece de sentido. Recapitulemos. El policía investiga un crimen múltiple perpetrado por el pringado de Rye Gerhardt (Kieran Culkin). Esto es importante, porque Rye no es realmente malo -su padre, sus hermanos mayores, sí lo son- sino simplemente imbécil. Pero más relevante es que Lou nunca podrá detener a Rye porque este ya está muerto. Fue atropellado por Peggy Blomquist (Kirsten Dunst) una mujer que decididamente parece una sonámbula: tras el accidente llegó a casa y preparó la cena como si no hubiese pasado nada. Una vez más, Peggy puede ser "tonta" pero no es realmente "mala". No es una criminal que represente un peligro real. Su marido, Ed (Jesse Plemons) tampoco. ¿Conseguiría algo Lou deteniéndolos? Creo que no. El verdadero "mal" lo representa la familia Gerhardt, pero en este capítulo se demuestra que tienen comprados a los jueces y a la policía local. Lou no puede luchar contra ellos, por mucho que empuje la roca hacia la cima de la colina. Tampoco puede hacer nada contra los matones de Kansas City, Mike Milligan (Bokeem Woodbine) y los hermanos Kitchen. Lo que parecen querer decirnos es que Lou se enfrenta a fuerzas superiores a él, equiparables al destino y a la muerte. 


Pero todavía hay más. Al situar cronológicamente esta temporada en 1979, nosotros, como espectadores, conocemos el futuro de los personajes de antemano. Esto quiere decir que, pase lo que pase, Lou va a sobrevivir, pero acabará retirado de la policía por una herida de bala. Tampoco podrá evitar Lou que su mujer muera de cáncer. Ahora bien, a pesar de todo esto, ¿Qué nos dice esta serie? Que el policía enfrenta su trabajo con la valentía propia de Gary Cooper en el western Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952). Lou va a empujar su roca cuesta arriba, sí, sabiendo que caerá por la colina, también, pero lo hará con toda la convicción del mundo. Y eso haría que Albert Camus sonriera. Creo. "Habría que imaginarse a Sísifo dichoso", dijo el filósofo.

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