JESSICA JONES -TEMPORADA 1- IT´S CALLED WHISKEY


IT´S CALLED WHISKEY (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Jessica Jones (Krysten Ritter) y Luke Cage (Mike Colter) comen algo mientras intentan conocerse tras haber practicado relaciones sexuales. Se interrogan sobre sus respectivos superpoderes. Estamos ante una historia de ficción superheróica que sirve para constatar la madurez de un género que nació en el año 1938 con el primer número de Action Comics. En aquella portada aparecía, por primera vez, Superman. 77 años después, poco queda de la inocencia de esos inicios, tras la muerte de la novia de Spiderman en 1973, la lucha crepuscular de un Batman envejecido -El regreso del caballero oscuro (1986)- y sobre todo, la lectura política y desmitificadora de Watchmen (1986). Ahora, Jessica Jones y Luke Cage hablan como personas "normales" en diálogos que le gustaría haber escrito a Kevin Smith. Y además follan como posesos. Jessica incluso confiesa, con cierta vergüenza, que guarda un traje de superheroína en su armario. Como si aquello fuera una etapa superada de su vida.


En una serie de televisión corriente, Jessica Jones sería una detective intentando resolver un caso por episodio. Aquí llevamos tres capítulos concentrados en Hope (Erin Moriarty), una víctima del malvado Kilgrave (David Tennant). En un cómic de superhéroes clásico, el descubrimiento del punto débil del villano se habría resuelto en tres o cuatro viñetas. Aquí, Jessica necesita un episodio entero para hacerse con el anestésico con el que espera poder derrotar a  su enemigo. Son ejemplos de narrativa descomprimida -que profundiza en acciones que antes eran meros trámites en la narración- y del enfoque realista de las series Marvel de Netflix. Daredevil, Jessica Jones y Luke Cage viven en la parte más oscura de un universo habitado también por Hulk (mencionado en este mismo episodio) y Los Vengadores. Una zona tan oscura que permite algo bastante inusual: que el villano esté enamorado de la protagonista. Y no estamos hablando de una Catwoman prendada de Batman, sino de un hombre obsesionado con una mujer, encima, con el poder de controlar su mente. Es decir, con la capacidad de forzarla a hacer cosas sin su consentimiento. Todo esto tiene, sin duda, connotaciones muy incómodas.



Y atención a los entrenamientos físicos a los que se somete Trish -Patsy- Walker (Rachael Taylor), porque su personaje está basado en la heroína de unos tebeos románticos publicados en 1944 en la era pre-Marvel, y que luego fue rescatada en 1972 como la superheroína llamada Gata Infernal (Hellcat). En los tebeos, Patsy es pelirroja y por eso su fan le recrimina en este episodio que la prefería con ese color de pelo. Yo también soy más de pelirrojas.

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