JESSICA JONES -TEMPORADA 1- AKA CRUSH SYNDROME


CRUSH SYNDROME (20 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Si habéis visto la estupenda Daredevil -la serie de Marvel/Netflix que antecede a Jessica Jones- y estáis mínimamente atentos, encontraréis más de una similitud con esta. Ambas están protagonizadas por superhéroes, sí, pero que viven aventuras a pie de calle. Aquí no hay invasiones alienígenas ni robots malignos como en Los Vengadores: La era de Ultrón (Joss Whedon, 2015). Además, sus identidades civiles son personas que viven casi en la pobreza: nada de millonarios como Bruce Wayne. El plan de Marvel Studios es desarrollar cuatro series interconectadas -Jessica Jones es la segunda- por lo que debemos entender que, si hemos visto primero a Daredevil, es para establecer un tono verosímil: el justiciero de Hell´s Kitchen no tiene superpoderes y no vemos su colorido traje rojo hasta el capítulo final de la primera temporada. Ahora estamos preparados para aceptar que Jessica Jones (Krysten Ritter) y Luke Cage (Mike Colter) tengan superfuerza y en el caso del segundo, una piel invulnerable.


Jessica Jones sigue exactamente la misma estrategia narrativa para introducir a Kilgrave (David Tennant) que se utilizó en Daredevil para presentarnos a Kingpin (Vincent D´Onfrio). El villano tarda algunos episodios en aparecer físicamente y mientras tanto, escuchamos hablar de él con un miedo reverencial. Jessica sigue las pistas para buscar a  Kilgrave y se va encontrando con seres humanos cuyas vidas han acabado destrozadas. En ambas series vemos por primera vez al malvado de espaldas. En ambas, el enemigo es visto como un demonio desde una óptica católica. Esta forma de operar no puede más que recordarme al Keyser Söze de Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995). Una última similitud entre ambas series: en las dos el protagonista coloca un cristal en la puerta de su oficina/casa para identificarse. En Daredevil era Nelson & Murdoch, abogados, aquí Alias investigations

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