LOST SOUL: EL VIAJE MALDITO DE RICHARD STANLEY A LA ISLA DEL DR. MOREAU (DAVID GREGORY, 2014)


Primer dato. Nelson de la Rosa. Probablemente no conocéis el nombre, pero en mi temprana juventud era una suerte de mito. Mejor conocido como "el hombre más pequeño del mundo", Nelson medía 54 centímetros de estatura -según la Wikipedia- y era la bomba en programas de televisión de variedades como Sábado Sensacional -en emisión desde 1968- en los que aparecía bailando como un poseso. Aquello me parecía denigrante incluso en los años 90, incluso en Latinoamérica, pero la verdad es que seguía atentamente cada aparición televisiva del cruelmente apodado "hombre rata". No se podía negar que el tío tenía carisma.


Segundo dato. Me gusta el cine de terror, sobre todo los hombres lobo. No me preguntéis por qué, pero soy fan de las máscaras, de los maquillajes, de Jack Pierce, de Rick Baker, de Rob Bottin y de Stan Winston. Por eso, en 1996, fui al cine a ver una de las peores películas de todos los tiempos, La isla del doctor Moreau, dirigida por John Frankenheimer. No la he vuelto a ver desde entonces. Aunque me han entrado ganas.


Tercer dato. Un millón de años más tarde, en 2012, asistí en el Salón del Cómic de Barcelona a una muy interesante mesa redonda en la que participaba un director de cine, para mí desconocido, y de aspecto peculiar. El surafricano Richard Stanley parece más bien un nativo americano con su sombrero vaquero y sus plumas. Entonces hablaba de ciencia ficción y de la que sigue siendo su película más conocida, Hardware (1990).


Estos tres hechos tan dispares no guardaban ninguna relación hasta que he visto el documental Lost Soul: el viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau. Ya habréis adivinado el vínculo evidente entre dos de los datos antes expuestos. El film narra cómo Stanley fue apartado de su proyecto de adaptar la novela de H.G. Wells y luego sustituido por Frankenheimer. Esto, en parte, explica por qué es uno de los peores films nunca hechos. Lost Soul reivindica la figura del creador y critica -con mucho humor- a una industria cinematográfica -Hollywood- cuya prioridad es hacer un producto rentable antes que plasmar la visión de un autor. Y eso que en la película los peor parados son dos actores, dos estrellas: Val Kilmer y un auténtico mito del cine, Marlon Brando en horas bajas. Bajísimas. Ambos hicieron todo lo posible por cargarse el proyecto y lo que cuenta este documental sobre sus excentricidades es tremendamente divertido.


¿Y Nelson de la Rosa? Pues al parecer, alguien del equipo de efectos especiales de La isla del doctor Moreau vio un programa de Sábado Sensacional en el que aparecía el "hombre más pequeño del mundo" bailando. Y decidió contratarlo para incluirle entre los hombres-bestia que creaba Moreau en su isla. Lo gracioso es que en 1996 no reconocí a Nelson de la Rosa bajo la gruesa capa de maquillaje que llevaba. Creí que era otra persona con el mismo trastorno de crecimiento. Nunca pensé que Nelson era único. El que sí vio claro esto y sucumbió al carisma de Nelson de la Rosa fue nada menos que Marlon Brando -según cuenta el documental- que en su empeño de sabotear el rodaje, exigió que este apareciera con él en todos sus planos ¡Y que le vistieran igual! Aquello debe haber sido el precedente del famoso Mini-yo (Verne Troyer) de Austin Powers: la espía que me achuchó (Jay Roach, 1999). Pero esa película tampoco me gustó.