BURYING THE EX (JOE DANTE, 2014) #MUESTRASYFY


Me gusta mi viejo Joe Dante y no me lo cambiéis. El director de Gremlins (1984), de El chip prodigioso (1987), pero sobre todo de Aullidos (1981) puede que esté algo mayor, 68 años tiene, pero creo que sus últimos trabajos en la serie Masters of Horror -Homecoming (2005)- e incluso una disfrutable obra menor como Miedos 3D (2010) dan fe de que no está acabado. En Burying the Ex -Enterrando a mi exnovia- además, demuestra que sigue siendo el Joe Dante de toda la vida.


Max (Anton Yelchin) es el típico héroe ochentero -muy parecido al Billy Peltzer (Zach Galligan) de Gremlins y aún más al Charley Brewster de Noche de miedo (Tom Holland, 1985) que curiosamente interpretó Yelchin en el horrible remake de 2011- es un friki, nostálgico de un pasado que no ha vivido y tiene problemas con las chicas. Le acompaña un medio hermano cara dura, Travis (Oliver Cooper), que podría ser el Corey Feldman de aquellas películas y que responde al arquetipo de colega bromista. Pero la clave de la historia es esa novia plasta, Evelyn (Ashley Greene). Eve es dulce, cariñosa y ecológica, pero también es cursi, exigente, mandona y encima le gusta dar pena contando una y otra vez la historia de la muerte de su madre. Pa´matarla. Eve tiene además que competir con un personaje imposible: Olivia, una chica friki metida en el explosivo cuerpo de Alexandra Daddario, a la que todos recordamos por su despelote en la serie True Detective (se acuerda de ello incluso la absolutamente deliciosa Leticia Dolera, que lo mencionó cuando presentó esta película en la 12 Muestra Syfy).


Que la historia de Burying the Ex es tremendamente simple y la dirección de Joe Dante es casi televisiva, no se puede negar. Habría sido un capítulo -estupendo- de Tales from the Crypt (1989). Pero yo no puedo evitar sentir una simpatía tremenda por un protagonista con el que me identifico completamente, que recupera un tono -el de la comedia terrorífica- que ya no existe: por eso Max trabaja en una tienda cutre de disfraces terroríficos y vive rodeado de televisores en los que se ven viejas películas en blanco y negro. Por eso asoma su entrañable cara ese actor fetiche que es Dick Miller. Porque todo ese mundo del fanático del terror clásico está desapareciendo y Joe Dante es posiblemente su último exponente.