OCULUS: EL ESPEJO DEL MAL (MIKE FLANAGAN, 2013)


Oculus es una película de terror clásica en su planteamiento: un objeto maldito se convierte en la excusa narrativa para contarnos lo que esencialmente es una historia de casas encantadas. Se trata de un espejo que, al ser introducido en el hogar, saca a la luz el lado oscuro de una familia tradicional. No demasiado lejos de Terror en Amityville (Stuart Rosenberg, 1979). Pero Oculus difiere del film tradicional de terror en su estructura. Desde el principio tenemos dos historias paralelas. Por un lado, nos cuentan la pesadilla que vive la familia protagonista con el diabólico espejo Lasser, y por otro, la historia de los hijos que, años después, vuelven a la misma casa para enfrentarse de nuevo al terror. La verdad es que, al principio, las dos tramas dan la impresión de que se estorban. La historia se desarrolla de una manera que parece torpe, y la verdad es que los flashbacks no encajan. Pero conforme avanza la película, se va revelando un hábil juego narrativo entre las dos historias que funciona muy bien y que en el clímax roza el virtuosismo. El pasado se refleja en el presente y viceversa. Oculus tiene una forma narrativa que emula el efecto del misterioso objeto que centra el relato: el espejo. Si a ello añadimos la presencia de la guapa pelirroja amiga del Doctor Who, Karen Gillian, creo que esta película es bastante recomendable ¡Ojo!

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