AGENTES DE S.H.I.E.L.D -TEMPORADA 3- SPACETIME


SPACETIME (5 DE ABRIL DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Agentes de S.H.I.E.L.D comenzó siendo muy, muy, floja. Empezó a mejorar a partir de su segunda temporada, cuando la película Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) cambió el status de la serie. En esta tercera temporada, cada episodio ha ido superando al anterior, no solo buscando el entretenimiento a través de una trama repleta de peripecias que refleja que el origen de estos personajes está en la narrativa serial de los cómics -una historia sin fin en entregas mensuales- sino que, además, cada capítulo está siendo más ambicioso. Más redondo. Atreviéndose a plantear ideas atrevidas como la religión o aquí, la naturaleza del tiempo y el destino. Un inhumano con el poder de hacer ver el futuro a cualquiera que le toque es el desencadenante. La idea es sugerente -la exploró la fallida serie FlashForward (2009)- ¿Cómo nos afectaría conocer el futuro?. Al igual que en el episodio Bouncing Back, ante la visión los agentes se dividen entre los religiosos -Lincoln (Luke Mitchell) piensa que hay una "razón" para que el inhumano Charles (Bjorn Johnson) se haya puesto en contacto con Daisy (Chloe Bennet). Pero Fitz (Iain De Caestecker) piensa científicamente y cree que el tiempo no es más que la percepción -falsa- que tenemos de la cuarta dimensión, por lo que no se puede cambiar lo visto por Daisy. Coulson (Clark Gregg) es mucho más práctico y decide que lo mejor para evitar que se cumpla lo que ha visto Daisy -las posibles muertes de varios agentes- es dejarla en la base. En una idea algo abstracta, May (Ming-Na Wen) recrea milimétricamente lo visto por Daisy para reproducir su visión, pero cambiando a la protagonista. La idea es interesante, brillante y algo poética. Hay más momentos inspirados, como que Hive (Brett Dalton) -con su traje a lo Neo- haga ponerse un exoesqueleto a Gideon Malick (Powers Boothe) para que se sienta verdaderamente poderoso. Por supuesto, al final, Daisy debe enfrentarse a su visión, que cobra un sentido algo diferente al que parecía tener. También habría que destacar la despedida de May de su exmarido Andrew Garner (Blair Underwood) que se convierte definitivamente en Lash (Matthew Willig). O el momento en el que Fitz y Simmons (Elizabeth Henstridge) descubren que la nieve de la visión de Daisy era ceniza y deciden cogerse de la mano para que esta se cumpla completamente. O el pequeño pájaro de madera, un petirrojo, en inglés Robin, el nombre de la hija que Charles deseaba proteger, lo que cumple las dos ideas expuestas. Como decía Fitz, no se ha podido cambiar el futuro. Como decía Lincoln, todo tenía un sentido.

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