CRÓNICA DE NOCTURNA 2016 -CUARTA PARTE-



ESTIRPE (ADRIÁN LÓPEZ, 2016)

Muy simpática me resulta Estirpe, a pesar de sufrir todo tipo de carencias. Cuenta la historia de un cómic español de culto cuyo autor desapareció misteriosamente. Cuando un director de cine -Borja Crespo haciendo de sí mismo- y un par de productores avispados deciden hacer una adaptación, surge la necesidad de dar con el paradero del artista. La película se divide en tres líneas muy diferentes. La mejor incluye -falsas- entrevistas a directores de cine y famosos españoles que hablan de Estirpe como si fuera un tebeo real: Nacho Vigalondo, Borja Cobeaga, Carlos Vermut, Mauro Entrialgo, Joaquín Reyes y hasta Miguel Ángel Muñoz. Esos pequeños momentos son lo mejor de esta película, destacando la divertida reunión en la que el actor Sergio Peris-Mencheta comunica al productor y al director cómo encararía el papel protagonista del superhéroe -con numerosas puyas a Capitán Trueno (2011)-. Por otro lado, vemos escenas de la supuesta versión cinematográfica de las aventuras del superhéroe, con una clara vocación paródica, mucho croma y el cómico Ignatius Farray como un imposible científico nazi de acento canario. Dejo para el final lo más endeble de la propuesta, precisamente la trama principal que cuenta como la protagonista, interpretada por Silvia Alonso, descubre la verdad detrás de la desaparición del autor de Estirpe. Esta es la parte más narrativa del film y la peor resuelta, con momentos muy inocentes y un desarrollo deslavazado en el que debe haber jugado en contra que el rodaje se haya extendido durante 3 años. Hay escenas entre las que pueden haber pasado varios meses. Y eso que, a pesar de estos problemas, la historia del incomprendido personaje principal consigue contarse y hasta emocionar, aunque no sé muy bien cómo. Una lástima porque Estirpe habría sido un estupendo falso documental -un mockumentary- en la línea de This is Spinal Tap (1984) o Very Important Perros (2000).


WIND WALKERS (RUSSELL FRIEDENBERG, 2015)

Pésima película que solo se puede describir como un absoluto desastre. La idea de partida mezcla la leyenda del wendigo -un espíritu que aparece para castigar el canibalismo- con la culpa estadounidense por sus múltiples guerras (y por el genocidio de los nativos americanos). Lo malo es que el wendigo parece más bien un infectado zombie y acosa a los protagonistas como el Predator de un fan film. Actores muy mal dirigidos, un guión absurdo y una narración confusa hacen recomendable huir de esta película. No hay sustos, ni acción, ni chistes, ni tetas ni nada de nada. Huid.