THE FLASH -TEMPORADA 2- BACK TO NORMAL



BACK TO NORMAL (26 DE ABRIL DE 2016) -AVISO SPOILERS-

Una de las cosas que más me gusta de The Flash es que los guionistas se las arreglan para poner en serios aprietos al héroe. Es inusual verle derrotar al enemigo de turno con facilidad. Dada la sobresaturación de ficción superheroica en el panorama actual, hubiéramos entendido que el equipo creativo se concentrara en la parte humana de los personajes de la serie y que utilizara los enfrentamientos de Barry Allen (Grant Gustin) con los villanos como una mera excusa argumental. Pero no ha sido así. Los ha habido mejores y peores, pero cada vez que The Flash ha tenido que plantar cara a un metahumano, se lo ha tenido que currar. Y eso es bueno, porque el esquema argumental de cada episodio sigue fresco, no parece mecánico, tras unos 40 episodios. Todo un logro. Aquí, la cosa va a peor, porque Barry ha perdido sus poderes. Los guionistas consiguen que tengamos la sensación de que todo está perdido para el protagonista. Y es que si extrapolamos la estructura clásica de un guión cinematográfico, nos encontramos en este episodio 19 de la segunda temporada con el equivalente de un segundo punto de giro. Quedan cuatro capítulos que serán el clímax y el desenlace. Más o menos. Aunque la cosa todavía puede ir a peor.


Otra cosa que me gusta de este capítulo es que, aunque la serie se ha empeñado en decirnos que Barry es un tío responsable que se toma sus poderes muy en serio, nos muestran que la pérdida de los mismos es una putada en el sentido más cotidiano. Barry, sin la supervelocidad, es básicamente uno de nosotros. Tiene que levantarse antes para ir a trabajar y hacer cola para comprar café. Es un tío normal. Lo que me recuerda a la visión del mafioso que plantea Martin Scorsese en la obra maestra Uno de los nuestros (1990), como un hombre superior, por encima de las reglas que nos atan a los demás -a los borregos-. Algo similar al rol del corredor de bolsa sinvergüenza que es Leonardo DiCaprio en El lobo de Wall Street (2013), también de Scorsese.



La falta de poderes de Barry hace necesariamente de este un episodio más introspectivo. Pero hay acción suficiente. El villano, Griffin Grey (Haigh Sutherland) -creado en los cómics en 2006- es más que interesante: un metahumano cuya superfuerza consume su energía vital cada vez que la usa, haciéndole envejecer prematuramente. Griffin secuestra a Harrison Wells (Tom Cavanagh) por los pecados de su doble de Tierra-1; paralelamente, Caitlin Snow (Danielle Panabaker), secuestrada por Zoom (Ted Sears) debe cooperar con su doppleganger, Killer Frost. Esto demuestra el gran juego que ha dado esta temporada el viajecito a Tierra-2. Quizás el desenlace de la subtrama de Caitlin y Killer Frost podía haber dado más de sí, pero hay que agradecer que se vayan cerrando argumentos: también asistimos al final del emotivo conflicto entre Harrison Wells y su hija, Jesse (Violett Beane). Además, la culpa que pueda sentir Wells por los pecados de su doble de Tierra-1 es gratuita, sino que le lleva a decidir que debe reproducir el accidente que dio sus poderes a Barry para restaurarle como superhéroe. Una vez más, los guionistas se las arreglan para que el -interesante- villano episódico tenga repercusión en la trama general de la temporada. Y eso es genial. Encima, la decisión de Wells es un excelente cliffhanger que hace volar nuestra imaginación hasta la siguiente entrega. Justo cuando Zoom ha decidido conquistar Tierra-1.

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