THE KNICK -TEMPORADA 2- WONDERFUL SURPRISES


WONDERFUL SURPRISES (6 DE NOVIEMBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

El progreso enfrentado a las ideas conservadoras. Esta es una buena forma de resumir el conflicto principal en The Knick, una serie más enfocada hacia las ideas que a provocar emociones. Esta lucha entre lo nuevo y lo tradicional se refleja como un juego de espejos en todas las tramas y personajes. Empezando por la resistencia a la innovación científica, al fin y al cabo, el Knick es un hospital. El doctor Thackery (Clive Owen) recupera su pasión -romántica- por Abigail (Jennifer Ferrin) y se deja llevar por su obsesión -médica- para curarla de la sífilis -una enfermedad mal vista por la mentalidad conservadora, de la que ella no tiene realmente culpa-. Thackery es un personaje excesivo -recordemos su adicción a las drogas, al sexo- y arriesga la vida de ella, además de su propia carrera profesional, enfrentándose a todos los que se oponen a sus ideas. No es difícil leer entre líneas y llegar a la conclusión de que el mensaje es que los cambios requieren grandes sacrificios.


El que fuera aprendiz de Thackery, Bertie (Michael Angarano), se estrella con una resistencia similar cuando intenta tratar el cáncer de su madre. Su nuevo mentor, el doctor Zinberg (Michael Nathanson) es reacio a experimentar nuevos métodos médicos. Esto probablemente hará que Bertie vuelva a Thackery, tras un proceso de maduración: vemos su primera vez con una prostituta y cómo su padre le invita a un cigarro y  a whisky, símbolos de que ya le considera un "hombre adulto".


En la serie "lo nuevo" puede ser también "lo justo". El doctor Algernon Edwards (André Holland) se ve obligado a llevar a su mujer (Zaraah Abrahams) -la "maravillosa" sorpresa del título- a un local exclusivo para afroamericanos. Lo interesante aquí es la contradicción: Edwards no ama a Opal, pero no se divorcia de ella. Decide respetar las normas de una sociedad que le maltrata por el color de su piel. El racismo se refleja también en el doctor Gallinger (Eric Johnson) que comienza a interesarse en teorías -felizmente- superadas como la eugenesia, llegando al extremo de defender la esterilización de las razas "inferiores". En realidad, Gallinger siente celos profesionales de Edwards y con ellos alimenta su racismo.


Otra de las revoluciones sociales que aborda The Knick es el feminismo, muy presente esta temporada. Cornelia, (Juliet Rylance) se enfrenta a su familia política, que le impide desarrollar su activismo social -una preocupación por los desfavorecidos- por lo que investiga a escondidas la muerte del inspector Speight. En el mismo sentido, Cornelia ayuda a la hermana Harriet (Cara Seymour) a salir de prisión por practicar abortos ilegales. Para conseguir esto, Tom Cleary (Chris Sullivan) tiene que chantajear a las mujeres -de clase alta- que se han beneficiado de los servicios de la monja abortista. El mensaje es, por tanto, que las clases poderosas mantienen unas reglas que hipócritamente se saltan cuando les conviene. Esta es la misma clase pudiente que impide el acceso de arribistas como Barrow (Jeremy Bobb), cuyas posibilidades se truncan por la muerte -absurda- de su valedor, el doctor Mays (Ben Livingston).


Tampoco lo tiene fácil Lucy (Eve Hewson), que a pesar de estudiar medicina -y saberse muy lista- tiene asumido que solo puede ser una enfermera. Esta resignación es la que lleva a Lucy a quejarse de que todos los hombres la han decepcionado y a creer que merece algo mejor. Su mayor pretendiente, Henry (Charles Aitken), utiliza el recién inventado cinematógrafo para hacer pequeñas películas pornográficas. Progreso técnico, sí, pero machismo, también. La enfermera que se quita la ropa, por cierto, es interpretada por Emily Kinney, la que fuera Beth en The Walking Dead.