THE LEFTOVERS -TEMPORADA 2- ORANGE STICKER


ORANGE STICKER (25 DE OCTUBRE DE 2015) -AVISO SPOILERS-

La estrategia narrativa de The Leftovers -de Damon Lindeloff y Tom Perrotta- nos ha brindado unos tres primeros episodios brillantes, que variaban de protagonista, de punto de vista, en cada entrega. El argumento, la trama principal, no avanzaba, sino que se nos contaban tres historias paralelas que transcurrían en el mismo espacio de tiempo y hasta la primera desaparición en el pueblo de Jarden, en Texas. El cuarto capítulo de la temporada, en cambio, hace avanzar la narración hasta los hechos posteriores a esa nueva desaparición. Orange Sticker no alcanza -en mi opinión- el nivel de las tres primeras entregas, pero se trata de un peaje necesario para hacer progresar la trama. De ahí proviene, precisamente, su interés.


Aunque el punto de vista se traslada parcialmente a Nora (Carrie Coon), el protagonista vuelve a ser Kevin (Justin Theroux) y sus problemas. Sonámbulo, no sabe por qué ha despertado en el mismo lugar de las desapariciones. No sabe por qué intentó suicidarse tirándose al río. Hace lo posible por ocultar a John Murphy (Kevin Carroll) -padre de una de las jóvenes desaparecidas- su posible implicación en los hechos; pero no le queda más remedio que acompañarle a pedirle cuentas al supuesto adivino que predice el futuro con impresiones de las palmas de las manos. La misión de venganza de John acaba con este herido de bala. Pero el mayor problema de Kevin es esa fantasmagórica Patti (Ann Dowd) que le persigue, le habla, le cuestiona. Que sabe cosas que él no sabe. Kevin ha intentado ignorarla, pero acaba hablando con ella, aunque sea para contradecirla. ¿Es Patti un fantasma o una alucinación? ¿Cuál es su relación con las desapariciones? ¿Y cuál es la verdadera naturaleza de estas? Este es el núcleo dramático de la serie, las interrogantes que The Leftovers debería responder... o no.


Antes, en este episodio, Nora protagoniza un potente prólogo. Despierta y cree que han vuelto a ocurrir las desapariciones al no encontrar a Kevin en la cama. Recordemos que Nora había comprado una casa de tres millones de dólares en Jarden pensando que allí estaría a salvo. No es así. Por lo que acaba recurriendo a la bebida -al igual que John Murphy cuando desaparece su hija-. Nora termina la jornada esposándose a Kevin en la cama para evitar que escape de nuevo en otro episodio de sonambulismo. Nora siempre ha sido muy dada a buscar formas extremas de lidiar con la ansiedad. Recordemos que contrataba prostitutas para que le disparasen al pecho, protegida por un chaleco antibalas.


Por último, en una pequeña pero significativa subtrama, la hija de Kevin, Jill (Margaret Qualley) apoya a Michael Murphy (Jovan Adepo) extrañamente tranquilo ante la desaparición de su hermana. Michael encuentra consuelo en su fe y por ello se siente incomprendido. Este es un tema recurrente en The Leftovers, el enfrentamiento entre creyentes y escépticos -antes hemos visto un desencuentro entre Nora y su religioso hermano Matt (Christopher Eccleston)-. Jill pide ayuda a Michael para arreglar un grifo roto en su casa: es otra imagen recurrente de esta ficción, un desperfecto doméstico expresa un desajuste emocional. Al final del episodio, Michael se derrumba y acaba arrancando la pegatina naranja de la puerta de su casa -que certificaba que no había habido ninguna desaparición-. Michael ha perdido la fe.

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