THE MARTIAN (RIDLEY SCOTT, 2015)


"Curb your enthusiasm" diría el cómico Larry David al salir de una de las últimas películas de Ridley Scott. Es normal entusiasmarse con un director tiene en su haber nada menos que dos clásicos indiscutibles de la ciencia ficción -te gusten o no- como son Alien (1979) y Blade Runner (1982). La primera era una película de terror gótico en el espacio que se podía leer como una metáfora de la maternidad. La segunda tenía connotaciones sobre la conciencia humana, la mortalidad y la existencia. ¿Qué pasa con The Martian? Pues que no tiene demasiadas lecturas más allá de un mensaje directo sobre la capacidad de supervivencia del ser humano. La otra diferencia entre The Martian y los clásicos de Scott es que su ciencia ficción tiene demasiada "ciencia".


The Martian es una película sobre el espacio que no necesita ser vista en una pantalla grande. Hay un esfuerzo tremendo en su guión para que lo que ocurre resulte verosímil. Eso está muy bien, pero tiene una pega: resulta aburrido. No es una afirmación subjetiva. Todo en la película está muy bien explicado, pero eso significa que son necesarios una gran cantidad de escenas de diálogos, bien escritos e interpretados por estupendos actores, sí, pero que le roban tiempo a esos planos que quitan el hipo de las áridas planicies rojas marcianas -que recuerdan al Monument Valley de John Ford- o a los planos secuencias de astronautas flotando en el espacio. ¿Os acordáis de Gravity (Alfonso Cuarón, 2013)? Pues esto no tiene nada que ver, en el sentido de que la película del mexicano estaba pensada para una pantalla enorme y para las 3D. El esfuerzo de Scott por hacer esta película creíble influye lamentablemente en su realización -con el buen ojo que tiene este señor- lo que significa que utiliza un montón de recursos documentales, webcams, y todas las imágenes de pésima calidad que hayamos visto alguna vez de la NASA. Volviendo al tema del guión, hay una coartada científica para absolutamente todo, lo que contentará a los incrédulos, sí, pero ¿Sabéis qué? No sirven para nada porque, mis conocimientos de física, botánica, y del espacio exterior son más bien limitados. Vamos, que cualquier actor con una bata de laboratorio me podría haber contado básicamente cualquier cosa y yo me la habría creído. Sobre todo si lo dice un Jeff Daniels -que repite aquí su "tono" de Newsroom (2012-2014)- o una tía tan guapa como Jessica Chastain. Lo peor es que toda esa verosimilitud se esfuma -AVISO SPOILER- en el clímax de la película, que sí recuerda -demasiado- a Gravity. Y eso que probablemente el momento "Iron Man" es mi favorito. FIN DEL SPOILER


Así que The Martian es, básicamente, Matt Damon con una webcam. O no. El guión de Drew Goddard -Cabin in the Woods (2011), Daredevil (2015)- es impecable, quizás demasiado. Al multiplicar los puntos de vista, Goddard consigue -probablemente respetando la novela original- que todos los actores se luzcan y tengan peso dramático, pero, en algunos momentos, nos olvidamos del bueno de Matt perdido en Marte. Desaprovecha aquí la película la oportunidad de contar una historia sobre la soledad, el aislamiento, la necesidad del otro. En ese sentido, el film podría haber sido algo similar a Náufrago (Robert Zemeckis, 2000) pero aquí se evitan las largas secuencias de narrativa visual en silencio de aquella en favor monólogos que utilizan como excusa la grabación de un diario personal delante, ya lo he dicho, de una webcam.


The Martian es Náufrago + Gravity, pero todavía hay algo peor: su banda sonora. AVISO SPOILER. El personaje de Jessica Chastain tiene un pésimo gusto musical -este es un running gag de la película- y deja a Mark Watney (Matt Damon) abandonado con su asqueroso repertorio de música disco. ¿Y qué queréis que os diga? Para escuchar a ABBA ya tengo a mi novia. La jugada pretende ser graciosa, pero recuerda a la cinta de cassette setentera del protagonista de otra película espacial, Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014). No por casualidad, el único tema que se salva de la quema es el Starman de David Bowie. Supongo que haber utilizado el Life on Mars? era demasiado evidente. FIN DEL SPOILER. 


Ahora bien. Dicho todo esto, puede parecer que The Martian me ha horrorizado. No es así. Ni mucho menos. Ridley Scott es uno de los mejores directores en activo y sus películas consiguen ser tremendamente absorbentes durante -casi- todo su metraje. Cuenta el británico aquí, además, con intérpretes solventes que harán que los momentos emocionantes de su película lo sean de verdad. Es al salir de la sala cuando la última película de Scott me ha abandonado rápidamente.