JUEGO DE TRONOS -TEMPORADA 5- KILL THE BOY


KILL THE BOY (10 DE MAYO DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Kill the Boy es para mí el mejor episodio de Juego de Tronos -hasta ahora- de esta quinta temporada. Contiene una de las secuencias que más me han gustado más en toda la serie. Esto se debe en gran parte a que los últimos dos capítulos han apostado por presentar menos personajes para desarrollar sus historias de una forma más satisfactoria. También está la -efectiva- estrategia narrativa de apoyar las tramas en un tema, en una emoción de fondo. En este caso, creo que el episodio nos habla del miedo: a madurar, a asumir responsabilidades, a la muerte en definitiva. Veamos.


Empezamos con Gusano Gris (Jacob Anderson), que no ha muerto -como temíamos- tras la batalla con los Hijos de la Arpía. Recibe los cuidados de Missandei (Nathalie Emmanuel) a la que confiesa su amor al despertar. El Inmaculado lamenta su fracaso, que no es otro que haber sentido miedo por primera vez. Pero no a la muerte, sino a no volver a ver a Missandei. La breve escena es sencilla pero bonita. El amor lleva al miedo.


Seguimos en la ciudad de Meereen. Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) vela al fallecido Barristan Selmy (Ian McElhinney). El ataque de los Hijos de la Arpía empuja a Daenerys a tomar una decisión drástica. La reina teme, por un lado, no poder controlar la ciudad. Pero también teme ser injusta. Ante el cadáver de Barristan decide prender a los cabezas de las familias esclavistas de la ciudad y amenazarlos con sus dragones. El miedo se apodera de ellos cuando Daenerys permite que uno de los prisioneros muera abrasado por el aliento flamígero del monstruo aladoEstamos ante una medida drástica que hace que veamos a Dany de una forma diferente. Pero luego, la reina recapacita y pide consejo a Missandei. Ella le dice que debe ser fiel a lo que cree. Daenerys se enfrenta a uno de los prisioneros, Hizdahr zo Loraq (Joel Fry), que confiesa su -inevitable- miedo a la muerte. Sorprendentemente, la reina le pide perdón por haberle encerrado y acepta permitir ciertas tradiciones de su cultura. Pero además, decide casarse con él. En Juego de Tronos ya hemos aprendido que para preservar el poder hay dos caminos: muerte o boda. 


La difícil decisión de Daenerys resuena en Jon Nieve (Kit Harington), al que el Maestre Aemon (Peter Vaughan) aconseja -como Missandei- que decida por sí solo lo que es mejor para la Guardia de la Noche. "Mata al muchacho" le dice el anciano a Jon, pidiéndole que tenga el valor de madurar, de convertirse en un hombre. Como la madre de los dragones, el nuevo Lord Comandante teme tomar una decisión que le hará impopular entre sus hombres. No es para menos. Jon pretende prácticamente una revolución, cambiar un orden establecido durante siglos: firmar la paz con los salvajes. Tendrá que enfrentarse al miedo de sus propios hombres, pero también al del líder del Pueblo Libre, Tormund Giantsbane (Kristofer Hivju), al que reta llamándole cobarde. Será difícil lograr el objetivo de unir a los dos bandos, como demuestra el rencor de su aprendiz, Olly (Brenock O´Connor), que perdió a su familia a manos de los salvajes. Lo que pretende Jon es unir fuerzas contra una amenaza mayor: los Caminantes Blancos. 


Ese mismo miedo es el que siente Stannis Baratheon (Stephen Dillane) y por ello interroga a Samwell Tarly (John Bradley). Éste ha sido llamado cobarde toda su vida. Nunca será un soldado y por eso se refugió en los libros. Pero, paradójicamente, Samwell es la única persona conocida que ha conseguido matar a un Caminante Blanco. Por eso Stannis le pide que siga buscando en los libros la forma de matar a sus aterradores enemigos. A continuación, Stannis decide marchar con su ejército. Se lleva con él a su mujer y a su hija. Prefiere someterlas a los rigores de un largo viaje que dejarlas con la Guardia de la Noche, compuesta de criminales. La salida del ejército de Stannis del Castillo Negro es el momento épico del episodio.


En Invernalia, Brienne de Tarth (Gwendoline Christie) teme por la seguridad de Sansa Stark (Sophie Turner). No es para menos, la joven está prometida al personaje más temible de Juego de Tronos: Ramsay Bolton (Iwan Rheon). En la siguiente escena le vemos con su amante, Myranda (Charlotte Hope). La hija del perrero teme que Ramsay la abandone al casarse con Sansa. Éste no intenta tranquilizarla. Todo lo contrario, parece dispuesto a asumir las responsabilidades de su recién adquirido apellido Bolton. El aura de amenaza que desprende Ramsay se hace patente en una incómoda cena en la que presenta ante Sansa a Theon Greyjoy (Alfie Allen), que fuera como un hermano para la Stark antes de traicionarla matando a sus hermanos. Theon ha sido torturado por Ramsay hasta convertirse en un perro obediente pero temeroso. Pero si el que fuera un bastardo necesita tener a todos a su alrededor atemorizados, es él el que siente miedo cuando su padre Roose Bolton (Michael McElhatton) anuncia que va a tener un hijo. Un heredero legítimo. Ramsay teme perder su derecho de sucesión al trono, pero su padre le tranquiliza. Le considera su hijo y le necesita a su lado -necesita que "mate al muchacho"- para ganar la guerra.


Por último la mejor secuencia del capítulo nos habla del miedo en el sentido sobrenatural. El viaje de Tyrion Lannister (Peter Dinklage) y Jorah Mormont (Iain Glen) por las misteriosas aguas de Valyria -una aterradora región maldita- tiene una atmósfera Fantastique francamente evocadora. Entre las ruinas de una antigua civilización perdida los dos viajeros son sorprendidos por la misteriosa aparición de un dragón volador que parece anunciar el lento despertar de los espeluznantes hombres de piedra. Estos extraños seres, afectados por la psoriagris -la misma que padece la hija de Stannis Baratheon, Shireen (Kerry Ingram)- se echan sobre la barca para intentar llevarse a sus ocupantes al fondo de las oscuras aguas. Los dos aventureros consiguen escapar de esa pesadilla, pero un nuevo miedo aparece en la mano de Jorah: ha sido contagiado.

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