MAD MAX (GEORGE MILLER, 1979)


No hay que ser demasiado listo para decir que Mad Max es, en realidad, un western en el que los caballos han sido reemplazados por coches. Hilando más fino, habría que hablar de un spaghetti western. Y de uno de Sergio Leone. La banda de moteros que se opone al héroe, liderada por Toecutter (Hugh Keays-Byrne) -actor que reaparece en Furia en la carretera- se parece mucho a los forajidos bajo el mando de El Indio (Gian María Volonté) en La muerte tenía un precio (Sergio Leone, 1965). El desierto de Almería ha sido sustituido por el australiano.


En un pequeño pueblo de casas blancas, los bandidos esperan un tren, como en Hasta que llegó su hora (Sergio Leone, 1968). El "caballo de hierro" transporta el cadáver del Night Rider (Vincent Gil) un miembro de la banda que ha muerto tras enfrentarse a Max (Mel Gibson). El director y guionista, George Miller, utiliza la ropa y el estilismo para caracterizar a cada motero, igual que Sergio Leone cuidaba al máximo el atuendo y las armas de los personajes de sus westernsEl traje y el mechero de Johnny "The Boy" (Tim Burns); el rubio teñido de Bubba (Geoff Parry); la ceja afeitada del líder Toecutter y sus gestos animalescos, que le dan un aire de amenaza constante.


Si el héroe de la "Trilogía del Dólar" de Leone no tiene nombre ni pasado -el "hombre sin nombre"- aquí el protagonista tiene incluso apellido -¡Rockatansky!- familia y hasta un perro. Hay algo de Spielberg en el retrato de la familia de Max, y en la intención de Miller de extraer suspense de lo cotidiano: la tensión de la escena en la que la esposa de Max, Jessie (Joanne Samuel), es acechada por los moteros cuando se aleja para darse un baño en la playa recuerda a los mecanismos de Tiburón (Steven Spielberg, 1975). También hace pensar en Spielberg esa cámara que se acerca siempre en travelling a los rostros de los personajes. La forma de narrar de Mad Max, que se apoya más en las imágenes que en los diálogos, con largos silencios o el continuo parloteo de fondo de las radios y los televisores, está en la línea de Encuentros en la Tercera Fase (Steven Spielberg, 1977). Que George Miller sabía captar la vibración Amblin se demostraría con su posterior participación en En los límites de la realidad (1983), producida por Spielberg y en la que el australiano dirige uno de los episodios más recordados -Pesadilla en las alturas- basado en la serie clásica The Twilight Zone (1959-1964) de Rod Serling.



Eso sí, Spielberg no habría permitido nunca el asesinato de la familia de Max, ni que el héroe se convierta en un vengador tan violento como sus enemigos. Ese precisamente es el miedo que expresa el propio Max antes de dimitir y que tiene su traducción visual en la máscara de monstruo -del luchador Tor Johnson, el de Plan 9 del espacio exterior (Ed Wood, 1959)- que Max utiliza para asustar a su mujer. La crueldad que muestra el héroe al final, tiene más que ver con Leone que con el humanista Spielberg: Max mata a Johnny "The Boy" esposándole a un coche a punto de explotar y dándole una sierra para que elija entre cortar las esposas o su propio tobillo para salvarse. Veinticinco años después, James Wan y Leigh Wannell confesaban que la escena les había inspirado para crear la terrorífica Saw (James Wan, 2004). Mad Max es una película típica de los años setenta. Cruda, áspera y sobre todo sucia. Contiene violencia, sexo y drogas. Un montaje crispado y una banda sonora nada melódica ayudan a crear una atmósfera incómoda. Todo esto sería limado en las secuelas según éstas se adentraban en los años 80.



Por último, hay en Mad Max un discurso sobre la figura del héroe. Max es el mejor en su trabajo -policía de carretera- y su jefe le necesita en un mundo sin Ley. Pero como una gran cantidad de pistoleros -del western- antes que él, Max sueña con escapar de la violencia y retirarse a una apacible granja con su familia. Al intentarlo y al negarse a perseguir a los moteros, provoca su propia desgracia. Es decir, el héroe no asume su responsabilidad, como le diría el tío Ben a Peter Parker/Spiderman. Un hombre bueno deja de serlo si permite que los malos actúen: aquí, éstos matan a su familia.  En una secuencia anterior, el jefe de la policía, Fifi (Roger Ward) le da al burócrata Labatouche (Jonathan Hardy) un discurso sobre la necesidad de los héroes. Ante la falta de empatía de Labatouche, Fifi le espeta la frase "you are a real human being" que curiosamente inspiraría la canción A Real Hero de College & Electric Youth, tema principal de la banda sonora de Drive (Nicolas Winding Refn, 2011) película que comparte con Mad Max el fetichismo por la caracterización externa del personaje -la chupa con el escorpión, el palillo en la boca- y a un "hombre sin nombre" como protagonista, el "Driver" que interpreta Ryan Gosling.